Tinta y Ceniza

Siembra del Espíritu

Érase un hombre que el amor ansiaba,
con sudor su campo comenzó a trabajar.
Rezó al Cielo para que lloviera,
y así los frutos él pudo cosechar. 
Todo esto buscó a Dios ofrecerlo,
y así ser digno de amar.

Pues todo hombre tiene corazón,
y todo corazón se tiene que llenar,
de sangre y nutrientes,
más sobretodo de Verdad y caridad.

Es por esto buen hombre,
no te dejes por los vicios arrastrar,
aférrate a la roca,
busca la virtud, y ahí gran amor hallarás.

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